El drama que anuncia el “belén”

 

Armando Segura

Catedrático emérito de Filosofía de la Universidad de Granada

 

 

 

En Granada, este año hay un mar de belenes. Es un fenómeno creciente que en estas latitudes, rara cosa, no se deja oscurecer por Papá Noel. Como esos belenes son espontáneos en la mayor parte de los casos, habrá que reconocer que el pueblo sencillo tiene también sus “referéndum”

Si observamos con oficio cada belén presenta varias perspectivas a partir de la sencilla y feliz representación que el rey Carlos III se trajo de Italia.

La representación como “revival”, tiene poco que ver con la realidad que relatan los evangelios o con la versión que parece verosímil a los historiadores.

Es una representación literal en tiempo pasado, adaptado en pequeños detalles a la mentalidad de la localidad y a la gente que los contempla.

Si en Granada, granados, si en Gerona “ous y botifarra”. Todo es feliz, todo es natural y sobrenatural a la vez. Se crea un ambiente amable que falta hace.

No es  una representación como Eurodisney porque la referencia a Jesús de Nazaret,  no puede sustituirse por la del pato Donald a quien bendigo. Aquello tiene una densidad histórica que el pato Donal no puede alcanzar.

El relato evangélico tiene a su vez, varias lecturas: Hay elementos simbólicos pero no tantos porque los magos de Oriente, eran astrólogos y manejaban muchas matemáticas.

El cuadro se ajusta bien a la época y a la historia. Hay elementos de intriga como el tejemaneje que se llevan Herodes y los magos, “masacres” como las que hoy mismo ocurren, en los mismos lugares.

Hubo huidas a Egipto que era la ruta natural que seguían los refugiados y emigrantes durante siglos.  

 Las traducciones a veces se apartan de los hechos en detalles no esenciales pero que han calado hondo en la tradición.

El Niño y su Madre, el pesebre y los animales, se representan siguiendo la traducción de la Vulgata de San Jerónimo.  El aspecto de Un portal abierto como un escenario a donde peregrinan pastores y reyes, no responde a los textos ni a arqueología.

La gente sencilla vivía en muchos casos, en grutas con dos plantas. La planta baja era para los animales, como vemos en las antiguas casas rurales en nuestro país. En la planta alta, hacían su vida a los  habitantes. La Sagrada familia, no “encontraron lugar en el mesón” porque no había mesón. Donde no pudieron alojarse es en la parte alta de la gruta.  Hay que contar también con el factor de que a la hora del parto, el pudor hace preferible pasar a la parte baja donde están los animales.

Si reducimos todo el relato al plano anecdótico, no nos enteramos de nada sobre el papel de Jesús en la Historia. Los cuentos del pato Donald divierten y lo hacen pasar bien a niños y adultos pero son intranscendentes. Reconozcamos que el acontecimiento del Nacimiento de Jesús, establece un corte en el tiempo: un antes y un después.

Lo que da sentido al relato no es el marco político de la época ni el interés de una secta, en magnificar su pasado. sino el hecho de que dos mil años después sigue dando sentido a la vida de muchos millones de personas.

Los dos planos el histórico y el que le da sentido se solapan se sobreponen. El primero sin el segundo dice muy poco, el segundo sin el primero tampoco es verdadero.

El sentido de los hechos y de las profecías que los anteceden, se comprobarán al final, al cabo de los siglos. Emmanuel nacido de una  virgen es Jesús-Dios con nosotros

Se puede hablar de casualidades de la vida. El lector, sin embargo, debe afrontar un bloque de sentido que va desde Isaías hasta nosotros, que revuelve las conciencias y que provoca persecuciones. No es cómodo ser cristiano en el siglo XXI.   Jesús sigue alentando el vivir cotidiano de muchos millones de personas, como el primer día.

Se anuncia una “gran alegría” para el pueblo.  . Llega un liberador pero no un liberador político sino venido del cielo para llevarnos al cielo.

 José el Carpintero lo sabe bien y mira al Niño mientras trabaja la madera con la escarpa. No son dos cosas reñidas sino bien avenidas. El hombre está hecho para trabajar pero el sentido último del trabajo no tiene precio.

El soñador, José sabe cuando tiene que huir y cuando que volver. En principio, cuando muere Herodes el Grande,  parece intentar quedarse en Judea pero se entera -y lo dice la historia secular- que su hijo Arquelao era persona de temer. Poco después, será desterrado en la Galia. Es entonces cuando Pilatos toma el mando de Palestina subordinado al gobernador de Siria.  Judea deja de ser un reino.

  José vuelve a Nazaret, la aldea más desconocida de Galilea, un país más “moderno” con gran pluralismo religioso y mayor prosperidad.

Si nos plantamos en la actualidad, grandes regiones del mundo sufren masacres violencias y persecuciones. Los cristianos no mueren matando sino  perdonando. Con un gran sentido del humor, pues no pierden la vida sino que la ganan.

Palestina sigue siendo zona de conflicto como casi siempre. Todos sabemos que sólo un milagro puede cambiar las cosas. No se supera la ley del talión y salvo los cristianos, nadie perdona.

En muchos aspectos, Oriente Medio no ha pasado del Neolítico aunque sus armas disparan veinticinco proyectiles por segundo.